​​Cuando vivimos acostumbrados a nuestra rutina, podemos pasar muchas cosas por alto. Nos familiarizamos tanto con situaciones cotidianas, que realizamos varias actividades por inercia. Una de estas situaciones, ocurre cada vez que encendemos la luz por las noches.

Al menos yo, personalmente, no me había puesto a pensar en la influencia que pudiera llegar a tener la luz artificial sobre mi organismo y el de mis mascotas. Esto era así hasta que me enteré de la existencia de una asociación denominada International Dark-Sky Association (IDA). La IDA (www.darksky.org), es una autoridad fuertemente reconocida a nivel mundial, por sus actividades relacionadas a la contaminación lumínica (Aquella generada por la luz).

Gracias a este sitio, caí en cuenta de que el uso inadecuado o excesivo de la luz artificial, puede repercutir negativamente en nosotros, así como en nuestras mascotas.

Se ha observado que, en humanos, la luz artificial nocturna incrementa los riesgos de padecer obesidad, depresión, desórdenes del sueño, diabetes y algunos tipos de cáncer.  

Todos los animales poseemos algo llamado “ritmo circadiano”, que se encuentra asociado a lo que comúnmente conocemos como “reloj biológico”. Los ritmos circadianos son una serie de cambios físicos y conductuales que se repiten a diario, siguiendo una sucesión responsiva a los estímulos lumínicos (luz/oscuridad) del entorno. Un ejemplo muy sencillo es cuando tu perrito se mantiene despierto y activo durante el día y duerme cuando obscurece.  

La luz artificial nocturna puede afectar el ciclo circadiano de tu mascota.

Los perros, gatos y el resto de los animales, producimos una hormona llamada melatonina. Esta sustancia es generada en la glándula pineal como consecuencia de los ciclos circadianos y, cumple diversas funciones: regula el sueño, tiene efecto antioxidante (protege al organismo contra los radicales libres), fortalece el sistema inmunológico, previene la aparición de cáncer e interviene en la correcta función de la tiroides, páncreas, ovarios, testículos y glándulas adrenales (llamadas suprarrenales en humanos).

Existen diferentes espectros de luz. El sol, por ejemplo, produce una gran cantidad de luz azul; este color lumínico, detiene la liberación de melatonina, es por ello que permanecemos despiertos durante el día.

Desafortunadamente, los focos ahorradores de energía (LED) también contienen el espectro de luz azul, lo que provoca una alteración inmediata en la correcta producción de la hormona del sueño. De igual forma, algunos dispositivos electrónicos como celulares, televisiones y pantallas de computadora, pueden producir una buena cantidad de luz azul.

La melatonina mantiene saludable a tu mascota, pero la exposición a la luz azul nocturna, impide la correcta producción de esta importante hormona.

El sueño es vital para nuestras mascotas. Previene el envejecimiento prematuro y, en consecuencia, reduce la probabilidad de que padezcan enfermedades asociadas a la vejez y otros padecimientos, como el cáncer.

Además, hay células en la retina que producen melatonina, lo cual favorece la regeneración de esta importante estructura ocular.  Al emplear luz LED durante la noche, se reduce la capacidad regenerativa de los ojos.

La etapa de descanso más profunda durante el sueño se llama REM (por “Rapid Eye Movement”). Mientras los humanos dormimos, pasamos 25% de nuestro tiempo en REM. Cuando los perros duermen, pasan alrededor del 10% de su sueño en REM. Al pasar menos tiempo en esta fase, los perritos requieren un tiempo de descanso más prolongado. Dicho descanso se ve afectado por el estímulo lumínico nocturno.

Es verdad que existe un importante ahorro energético al emplear bombillas LED en vez de focos incandescentes. Sin embargo, actualmente, diversos especialistas de la salud, recomiendan regresar al antiguo uso de focos incandescentes, al menos, en las áreas de descanso, como dormitorios y salas. Yo, personalmente, sugeriría el empleo de bombillas cálidas en las áreas donde mayormente se pueda encontrar tu mascota durante la noche.

Esto no sólo ayudará a tu salud; también reducirá el impacto negativo que la luz azul ocasiona en el ciclo circadiano de tus animalitos.

Cabe destacar que, al dormir, las luces siempre deben permanecer apagadas. A pesar de que tu mascota se oculte o duerma debajo de cobijas, la luz puede llegar a atravesarlas, aunque sea en pequeñas cantidades.

Además, en algunos animales, como es el caso de las aves, la luz tiene la capacidad de penetrar el cráneo y modificar el comportamiento y fisiología de nuestros plumíferos amigos. A esto se le denomina luz transcraneal extraocular (porque la luz no está entrando a través de los ojos). Así que, si tienes aves, por favor, resguárdalas de cualquier tipo de luz nocturna. Lo mejor para ellas es dormir en una habitación completamente obscura porque, a veces, ni siquiera cubriendo sus jaulas con cobijas resulta suficiente obscuridad.

Al hacernos conscientes del buen empleo de la luz artificial nocturna, también beneficiamos al resto de los seres vivos que habitan en nuestros hogares.














Luz Nocturna:

¿Cómo afecta la salud de mi mascota?

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Por: MVZ Dipl. Haidé Ruiz

23/10/2017