Cáncer: 4 alimentos para prevenirlo

 

Por: MVZ Dipl. Haidé Ruiz

27/09/2017

Que tus papás, tíos o abuelos hayan tenido cáncer, no necesariamente implica que tú también te vas a enfermar. De hecho, se ha descubierto que sólo entre el 5 y 10% de los casos de cáncer, son originados por predisposición genética. Entonces, ¿qué pasa con el resto de los enfermos?

Entre el 90 y 95% restantes son el resultado de un estilo de vida poco saludable. Consumir alimentos procesados, vivir en entornos altamente contaminados, la falta de actividad física y el estrés son factores que pueden predisponer a cualquier humano o animal a padecer algún tipo de cáncer.

Estas situaciones, favorecen la activación y manifestación de los oncogenes (genes con la capacidad de ocasionar el desarrollo de células cancerosas). Además, generan la inactivación de los genes "buenos" que fomentan la destrucción de las células tumorales.

En la actualidad, es bien conocido que existen algunos alimentos naturales con una increíble capacidad para influir en el epigenoma de las células cancerosas y favorecer su destrucción.

Entre el 30 y 40% de los cánceres pueden prevenirse agregando y/o quitando ciertos ingredientes de la dieta.

Una dieta inadecuada en nuestros animalitos de compañía es el factor primordial para el desarrollo de obesidad. Que, incluso en pleno siglo XXI, es un desequilibrio que sigue tomándose mucho a la ligera.

Al contrario de lo que muchos piensan, un perro "gordito" no es un perro sano. La obesidad predispone a un montón de enfermedades crónicas, como enfermedad articular degenerativa, enfermedad inflamatoria intestinal y cardiopatías, entre muchas otras.

La obesidad puede dañar el balance armonioso de las hormonas encargadas en promover la proliferación, crecimiento y muerte celular; dirigiendo los procesos fisiológicos hacia el desarrollo de cáncer.

Además, existe una correlación directa entre la expresión genética de las células que conforman la grasa (adipocitos) y la resistencia a la insulina. Esto se puede asociar con diabetes tipo II, que también es un padecimiento muy común hoy en día en los animales de compañía; sobre todo en perros. Cabe mencionar que, esta enfermedad también incrementa el riesgo de padecer cáncer.

Retirar azúcar refinada y harinas blancas de la dieta de nuestras mascotas es muy importante.


Existen, también, algunos alimentos que, agregados a la dieta, protegen al organismo y evitan la formación de cáncer:

Moras azules:son frutas bajas en azúcares y poseen unas sustancias llamadas antocianinas. Dichos compuestos reducen la proliferación de células cancerígenas y, por lo tanto, inhiben el desarrollo de tumores.

Arándanos: Además de promover un tracto urinario saludable, se ha observado que detienen el crecimiento de las células cancerígenas en personas con cáncer de mama, de colon o esofágico.

Vegetales crucíferos (brócoli, coliflor, col, etc.): Contienen un compuesto llamado sulforafano que, se ha demostrado, tiene la capacidad de estimular ciertas enzimas en el organismo, que eliminan a los carcinógenos antes de que tengan, si quiera, la oportunidad de causar daño a las células. Particularmente, el germen de brócoli, es rico en esta sustancia. ¡Una ventaja más de ofrecer a tus mascotas germinados!
En caso de animalitos con hipotiroidismo, lo mejor es no ofrecerlos, ya que tienen unas sustancias que podría favorecer el padecimiento.


Cúrcuma: Posee una sustancia derivada de su nombre, llamada curcumina. Este compuesto evita la formación de vasos sanguíneos en las zonas tumorales, lo que impide la llegada de nutrientes al tumor y, como consecuencia, las células que lo conforman, empiezan a morir.
Además, posee propiedades antiinflamatorias (muy importante en la prevención de cáncer) antioxidantes e inmunoestimulantes.Así como estos increíbles alimentos sanadores, existen muchos otros con capacidades similares. Es por ello que la inclusión de ingredientes frescos en la alimentación diaria de tu compañero de vida, resulta tan crucial.

Siempre que ofrezcas vegetales a tu mascota, recuerda machacarlos, triturarlos o picarlos muy finamente (de preferencia triturarlos o molerlos en la licuadora) ya que, de lo contrario, el alimento no se podrá digerir y absorber adecuadamente, saliendo prácticamente íntegro en las heces fecales.